ESPERO QUE CUANDO LEAIS MI HISTORIA, NUNCA OS DEIS POR VENCIDAS HASTA CONSEGUIR VUESTROS SUEÑOS, EL GRAN SUEÑO DE SER MADRE.
Cuando nos casamos, eramos muy jóvenes, pues yo contaba con 20 años, y mi marido con 25, pero decidimos dar, ese gran e inmenso paso, pues estábamos seguros de que nos queríamos y deseábamos estar juntos, para compartir nuestras vidas, sin perder ni un segundo mas.
A demás, hasta ese momento, ya teníamos todo lo que habíamos soñado hasta entonces, una casa, un coche, trabajo... no podíamos pedir mas, pues todo iva como la seda y estábamos muy contentos.
En cuanto nos casamos, decidimos tener un bebe, pues queríamos ser unos padres jóvenes y deseábamos, formar nuestra nueva familia.
Al principio, vivimos ilusionados con esa idea y esperábamos con ansia a nuestro primer hijo.
En mis ratos libres, me gustaba ir al centro, para ver los escaparates de ropa de bebes, ver cunitas, carritos... y pensaba que pronto haríamos a comprar todas las cosas que veía.
Nos gustaba hablar, de si seria niño o niña, como le llamaríamos, a quien se parecería de los dos, un sin fin de cosas, que son las típicas conversaciones, que cualquier pareja se plantea, cuando buscáis un bebe.
Recuerdo, que cada vez que veía a una mujer embarazada, pensaba, que en pocos meses yo estaría en su situación, y me encantaba imaginarme, como me crecería la barriga, la ropa premamá, cuando viera su carita por primera vez...
Y aunque os parezca mentira, muchas veces, solía ponerme un cojín debajo de la ropa, para ver, como seria yo cuando estuviera embarazada.
Me imaginaba muchas cosas, y era como vivir en una nube inmensa de fantasía y esperanzas, y cada día había mas ilusión, cada día. Tenía mas ganas de ser madre.
Y así, fueron pasando los primeros meses, y al principio, cuando me venia la menstruación, no nos desanimábamos, y pensábamos, que sería la última.
Sinceramente, todos los meses, creía que me había quedado embarazada, pero, todos los meses me equivocaba.
Esos meses, siguieron a muchos mas, y casi sin darnos cuenta, ya había pasado un año, desde que habíamos decidido tener un hijo, pero ese milagro, todavía no se había cumplido.
Desde ese momento, empezamos a preocuparnos un poco, y a pensar, que sucedía algo, o simplemente necesitábamos mas tiempo, pues todas las parejas, no lo consiguen en un momento, y algunas, les cuesta mas que a otras.
Esta incertidumbre, nos irritaba cada día mas, y decidimos, que debíamos saber cuanto antes si había algún problema, o habíamos puesto el grito en el cielo por nada y sin motivo alguno.
Así, que le comentamos a la familia este tema, pero todos coincidieron en decirnos lo mismo, que un año esperando, no era mucho tiempo, que estábamos obsesionados con el tema, que los nervios, impedían el embarazo... y que todo, tarde o temprano, acabaría llegando.
Pero esos consejos, nos supieron a poco, así, que pensamos que lo mejor seria ponernos en manos de un especialista, para que se resolvieran todas nuestras dudas y preguntas.
A demás, algo dentro de mi, era como si me dijera, que lo mejor era ir al médico sin perder mas tiempo, era... como si me presintiera algo.
Y así fue como empezamos a hacernos todas las pruebas necesarias, para saber si podíamos concebir hijos o no.
Y sin saberlo todavía, ese día también empezó nuestra lucha por conseguir nuestro sueño, empezó nuestra carrera con obstáculos, pero por un camino, que nunca nos fuéramos imaginado, un camino duro y amargo, lleno de oscuridad, esperanzas y engaños, un camino sin luz al final, pues la puerta estaba cerrada para nosotros, pero... no lo sabíamos.
Los resultados de las pruebas que nos hicimos, no tardaron en llegar mucho tiempo y una tarde, nos llamaron por teléfono, para que acudiéramos a la consulta del médico.
De camino a la consulta, ibamos con muchas esperanzas, incluso recordé lo que nos dijo la familia, pensé en sus consejos, lo de la paciencia, la obsesión... lo pensamos todo, excepto lo que el médico nos iva a comunicar, lo que nos iva a decir.
Al llegar, nos sentamos frente a el, y en sus manos sostenía los resultados y todas nuestras respuestas.
Cuando levantó la vista de los papeles, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, pues no me gusto la expresión de su cara y en su mirada, era como leer la malas noticias y en seguida, le pregunté, que era lo que sucedía.
Nos comentó, que los resultados no habían salido muy bien y habían ciertos problemas por los cuales no habíamos conseguido en este año el embarazo, y seguidamente, también añadió y nos dio muchas esperanzas, que con un simple tratamiento, esos problemas desaparecerían y veríamos los buenos resultados en un breve tiempo.
En un principio, quedamos desconcertados y desanimados, pero en cierto modo, tampoco eran muy malos resultados, pues en unos meses, todo quedaría solucionado y esto, quedaría como una anécdota.
El tratamiento, lo empezamos en seguida, el cual consistía en tomar todos los días una simple pastilla, durante tres meses.
Pasado este tiempo, volvieron a repetir las pruebas, y los nuevos resultados, no habían dado su fruto, pues a penas se podían comprobar los resultados positivos.
En vista de esto, cambiaron el tratamiento, que igualmente, duraba tres meses mas, pero esta vez, no era con pastillas, si nos con pinchazos, que debíamos ponernos un día si y uno no.
Al concluir de nuevo este tratamiento, los resultados, de nuevo, fueron otro fracaso, pues tampoco habían dado buenos resultados.
Pero nosotros seguíamos hacia adelante, pues cada vez que nos derrumbábamos o caíamos, volvíamos a intentarlo, pues no pensábamos rendirnos, pues con la derrota, no se consigue nada, y estábamos decididos a llegar hasta el final, hasta ver buenos resultados, hasta ser padres, y cada vez que nos ponían la zancadilla y caíamos, nos levantábamos con mas fuerza.
Así, que de nuevo, volvimos a tomarnos las pastillas, pero esta vez, y al mismo tiempo pinchandonos, y usando preservativos para mantener relaciones sexuales, no sabemos el porque y por recomendación del médico.
Pero de nuevo y para no variar, los resultados obtenidos, eran los mismos que un año atrás cuando empezamos con el tratamiento.
Y así, fue como pasamos el primer año, desde que
nos pusimos en manos del médico, de medicación en medicación, y de un tratamiento a otro distinto, pero, nada de lo que hicimos nos sirvió de nada, pues después de un año, era como si todavía no hubiéramos salido del principio de la carrera, del camino, y desde donde permanecíamos no divisábamos la meta, el final.
Entonces, fue hay cuando el medico nos dijo, que en vista de que el tratamiento apenas había dado resultados después de un año, nos hizo un promedio, y un calculo, que si seguíamos con el mismo, necesitaríamos de 7 a 8 años, para que consiguiéramos el resultado bueno y el embarazo.
Y personalmente pienso, que fue la primera vez que nos hablo con sinceridad, y no nos dio las esperanzas que nos dio en su día.
Nos dijo, que lo mejor seria dejar ese tratamiento, y empezar a plantearnos otro muy distinto, que era el de la reproducción asistida, pues llegados a este punto, el no veía otra solución a nuestro problema y era lo único que podíamos hacer y lo ultimo que el nos podía ofrecer.
Así, que poniendonos entre la espada y la pared, nos dio a elegir, entre unos 8 años de tratamiento, o la fecundación.
No supimos reaccionar, ni saber lo que decir, pues lo único que hicimos fue escucharle hablar, solo eso, pues parecía que nuestros labios su hubieran pegado, no podíamos ni pronunciar una sola palabra, fue un momento de confusión, de miradas dudosas, de no creerte nada de lo que oyes.
El medico, seguía hablando y hablando, y por unos instantes, era como si me hubiera bloqueado, y por mi mente y en un par de segundos, pasaron miles de recuerdos, experiencias.
Pensé, que habíamos perdido un año precioso, para nada, pues no habíamos conseguido nada, pues si desde un principio nos hubiera hablado claro, no hubiéramos llegado a este punto y todo seria distinto y seguramente lo hubiéramos asimilado de otra manera.
Pero por el contrario, y desde un principio, nos dio muchas esperanzas e hizo que creyéramos por en cima de todo, en algo que el sabia, que era un imposible.
Por mucho que nos decía el medico, yo ya no creía en sus palabras, y pensé que estaba equivocado, que de nuevo, nos engañaba, pues no podíamos asimilar nada de lo que decía, era imposible estar nosotros en una situación así, tan difícil pues si hacia un año, era optimista con nosotros, a que venia ahora todo este lío, nosotros queríamos un hijo, y pensé, que debía de ser un error medico, pues era imposible que después de este tiempo, no hubiéramos conseguido nada de lo que nos dijo, estábamos haciendonos por momentos pesimistas con el tema.
En esos momentos, vi por los suelos, todas mis esperanzas, mis ilusiones y todo pasaba por mi mente a una velocidad increíble y supe que mi sueño, nunca se realizaría, nunca se cumpliría, no de esta manera, y no veía la luz por ningún lado, todo estaba a oscuras para nosotros, y no divisaba ninguna puerta, no veía nada mas alla de mis narices, era como si mis ojos se cegaran, me hundí por primera vez.
Cuando por fi, salimos de la consulta, nunca mas volvimos a ella, pues ya no confiábamos en ese ginecólogo y no queríamos volverle a ver.
El año siguiente, lo pasamos de medico en medico y de desilusión en desilusión, cada vez, nos costaba mas trabajo, acudir a una nueva consulta, y explicarle a un nuevo medico, nuestro problema, pues en cierto modo, todos acababan diciendonos lo mismo, todos nos decían las mismas palabras y coincidían, que si el tratamiento en su día no dio resultados, era mejor no empezar otro, pues el resultado no variaría.
Así, que durante ese año, solo escuchábamos la misma palabra, que acudiéramos a reproducción asistida, y no pendiéramos mas tiempo.
¿es que todos los médicos se habían propuesto decirnos lo mismo?.
Cuando ya no sabíamos donde acudir, ni que pensar, fue cuando me entró el pánico, pues un médico, como persona que es, se puede equivocar a la hora de dar unos resultados, pero cuando muchos médicos, de distintos puntos de España, coinciden en lo mismo, y llegan a la misma conclusión, eso me dio a entender, que la que estaba equivocada era yo, y solo yo, y con esto, no solo me daba yo esperanzas absurdas, si nos que también se las estaba dando a mi marido, y empujandolo, a que creyera lo que no podía ser.
Eso, me dolía mucho, y comprendí, por lo que había estado pasando mi marido, sentí y vi en sus ojos el cansancio de estos años, y sin pensarlo mas, le dije, que intentaríamos la reproducción asistida.
Decidimos, aceptar el hecho, que por nosotros mismos, nunca conseguiríamos nada, y me hice a la idea, y pensé que era algo normal, empezar con la fecundación, a demás, esta palabra, era como una amiga, pues la había estado oyendo, durante todo un año, aunque no sabíamos nada de ella.
Si pudiera volver atrás en el tiempo, nunca hubiera dado este paso, si hubiera hecho caso a mi cabeza, en vez de a mi corazón, nos hubiéramos ahorrado muchos sufrimientos, muchos engaños.
Si volviera atrás, diría con la boca bien llena, que los equivocados eran ellos, y no yo, como me hicieron creer, que la fecundación, no era nuestra última oportunidad para ser padres, no es la última.
La verdad, y si se piensa fríamente, en los casos de infertilidad, los médicos, se aprovechan de ti, y te exprimen todo lo que pueden, y te recalcan una y otra vez, que si no les haces caso, no conseguirás el embarazo, y que te dejes llevar por ellos, y hay es donde te acaban de rematar.
Si volviera atrás, diría con la boca bien llena, que los equivocados eran ellos, y no yo, como me hicieron creer, que la fecundación, no era nuestra última oportunidad para ser padres, no es la última.
En momentos así, no te das cuenta de nada y solo
haces lo que te dicen, por hacer de tu sueño una realidad.
Y sin darnos cuenta, ya estábamos metidos en el tema de la fecundación artificial.
En verdad, esta si es la ultima puerta que nos pueden abrir los médicos, pero no es la única y ultima que según ellos existe.
Como pensábamos que todo estaba ya perdido, ni nos importó lo mas mínimo meternos en este mundo tan desconocido para nosotros, al igual que no nos importaba, volver a confiar de nuevo en los médicos, pues si no hay confianza, las cosas nunca salen bien, y además, jugábamos nuestra ultima carta con ellos.
Nos explicaron que el tratamiento iba a ser duro y si salia bien, podríamos tener de 1 a 4 hijos de un golpe, lo cual hasta nos hacía gracia lo de convertirnos en familia numerosa.
Bueno, en realidad me hacia mas gracia a mi, que a mi marido.
Cuando fuimos por primera vez a realizarnos la fecundación in vitro, no podíamos imaginar lo que se nos vendría en cima.
Al principio, creímos que todo saldría bien a la primera, pues nos habían recomendado este médico nuestra compañía médica, diciendonos que era el mejor.
Antes de realizar el proceso, el médico nos explicó paso a paso, lo que debíamos hacer desde ese momento.
Nos dijo, que con este tratamiento, lo que se pretendía era, que yo produjera un mínimo de 4 óvulos, y si no era así, el proceso quedaría cancelado para otro mes.
Si todo salía bien, me traspasarían a mi útero los 4 embriones ya fecundados, pero solo tendrían un 10% cada uno de sobrevivir y desarrollarse y que no en todos los casos, se conseguía el embarazo a la primera, pues el riesgo de aborto, era elevado, y añadió, que como yo era joven, no veía ningún problema de rechazo.
Una vez aclarado todo y sin pensarselo, sacó de un cajón unos folios con nombre de mujeres que estaban en orden, dentro de una lista de espera, para recibir óvulos de otras mujeres, ya que ellas, no podían producirlos.
Me dijo, que si durante el tratamiento, yo lograba producir mas de cuatro ovulo, que tenia pensado hacer con los que me sobraban, teniendo en cuenta, que solo necesitaría cuatro.
Como no entendía lo que quería decirme, le dije que por favor se explicara mejor, con lo de que iba a hacer.
Así que me dijo, que se podían destruir, congelarlos por si el primer intento salia mal, o donarlo a alguna mujer de la lista que el tenia.
Por unos instantes me quede callada, y me puse en el lugar de alguna de esas mujeres, pensando que si yo lo estaba pasando mal, ellas estaban en peor situación que yo, pues si no les llegan los ovulo, lo tenían todo perdido, pero nosotros, teníamos una oportunidad, no solo para conseguir nuestra meta, si nos para aportar nuestro granito de arena, y ayudar.
Ademas, si yo les donaba los ovulo, estos serian fecundados por el esperma de sus maridos y no por el del mio, y ellas también conseguiría sus sueños, pues si yo hubiera estado en esa situación, me gustaría que me los donaran a mi también.
Así, que no le di mas vueltas al asunto y le dije al ginecólogo, que los ovulo que me sobrasen, que los donaría sin ningún problema.
Tu solo los donas, pero no sabes donde van, ni si se ha conseguido el embarazo o no, y eso a mi me daba igual.
Acto seguido, el médico me estrechó la mano y me dio las gracias por la decisión que había tomado y por colaborar en una buena causa.
Y por el momento, la cosa quedó así, hasta esperar los óvulos que yo era capaz de producir.
Lo teníamos todo preparado, pinchazos, sprays... solo quedaba que me viniera la menstruación.
Una tarde, por fin me vino y fuí corriendo hacia el teléfono, para hablar con el médico y que me dijera que tenia que hacer desde ese momento.
Me dijo, que tenia que utilizar el spray nasal, dos veces al día, y que por la mañana, acudiera a la clínica para hacerme unos análisis de sangre.
Y como dijo el, empezamos y a primera hora de la mañana, fuimos a la clínica y me sacaron sangre, y dependiendo del resultado, me pondrían una cantidad u otra de pinchazos.
Tengo que comentar, que todos los días, teníamos que hacer 400 kilómetros entre la ida y la vuelta, para hacerme los análisis.
Al principio, me ponían tres pinchazos en la barriga, que me sentaban fatal, pues eran muy fuertes y me pasaba toda la noche sin dormir de los dolores que sentía en el vientre.
Sin embargo, fuí muy fuerte y saque fuerzas de donde no tenía, para que todo saliera bien.
Y pensaba, que todo lo que estaba sufriendo y todos los dolores que pasaba, serían recompensados, cuando nacieran mis hijos.
A los cinco días de haber empezado el tratamiento, el médico me dijo que debía de hacerme una ecografía para ver como iba todo, y si el tratamiento estaba dando buenos resultados, y comprobar cuantos óvulos había producido.
Mi sorpresa llegó, cuando me estaba haciendo la ecografía, pues me dijo que algo no había salido bien y que en el proceso, había fallado algo, pues solamente había producido cuatro ovulos.
Yo sin pensarmelo dos veces, le dije que por que las cosas iban mal, pues con cuatro ovulos, se me podía practicar la
fecundación.
El ginecólogo me miró muy fijo y con voz de enfadado, dijo, que las cosas iban mal, porque con solo cuatro óvulos, no podría donar ninguno, y con el tratamiento que me mandó, el suponía que iba a
producir más, y por mi culpa, debería de llamar por teléfono, a la mujer de la lista de espera, para comunicarle que siguiera esperando, y que los ovulos todavía no le llegarían.
Me quedé blanca, empecé a sudar y el corazón parecía que se iba a salir de mi pecho.
Y le dije, que sintiendolo mucho, si solo había producido cuatro ovulos, estos eran míos, y con ellos, me tendría que practicar la fecundación y descartar por completo la donación.
Ni siquiera se dignó a contestarme ni a decirme nada más, excepto, que había que esperar unos tres días mas, para que los ovulos acabaran de madurar y realizarme la fecundación in vitro.
Al salir de la consulta, me sentí culpable por este tema, pero al mismo tiempo, esto me dio que pensar, en el tono con el cual, me dijo todo aquello, y no entendía el por que de ese genio.
Pasaron los tres días, y de nuevo fuimos a la consulta como el nos dijo, para ver si ya habían madurado los ovulos y que día, tenía que pasar por quirófano.
Ibamos muy contentos y emocionados al mismo tiempo.
Nada mas entrar por la puerta, lo primero que me dijo, fué que me quitara la ropa, para hacerme la ecografía.
Y de nuevo, nos encontramos con una nueva sorpresa, cuando no llevaba ni cinco segundos haciendome la ecografía, y nos dijo, que sintiendolo mucho, debía de cancelar todo el proceso y el tratamiento, pues en el intervalo de estos tres días, me había salido un quiste, de un tamaño considerable, el cual debía de extirpar lo antes posible y sin mas perdida de tiempo.
Y fue hay, donde me dí cuenta de sus verdaderos propósitos, y me acordé que días atrás, se enfadó con migo, por no poder donar ovulos, y hoy, después de tres días, tenia un supuesto quiste.
La mente, la tenía mas clara que nunca y podía pensar con claridad y comprendí que solo me había estado poniendo en tratamiento, para que produjera ovulos, y luego quitarmelos, para donarlos el, sin que me llegara a enterar, en cuanto entrara en quirófano, para extirparme el “quiste”.
Pero claro, esto todo era en teoría, pero debía de demostrar con hechos, que lo que yo pensaba era lo cierto, que ese ginecólogo, estaba haciendo una estafa ilegal con los ovulos y traficando con ellos, y me dio que pensar que a cuantas mujeres, habría engañado y seguiría engañando con este tema.
El médico me vio tan alterada, que me sacó otra lista de mujeres, pero esta vez, eran de cancelaciones por lo mismo que yo, y de nuevo, al mirar esa lista, me dí cuenta que el tercer nombre era el mío, y le dije, que yo que hacia ahí, si todavía hasta hacía un momento, no se sabía lo de la cancelación. Quitó corriendo el papel de mi vista y lo guardó, diciendonos que no pasaba nada, y que nos tranquilizáramos, y acto seguido, mi marido y yo, nos levantamos, y salimos de la consulta, no sin antes decirle, que no me volvería a ver, y mucho menos, para meterme en un quirófano.
Al día siguiente, fuimos a la consulta de otro ginecólogo, para que me hiciera una ecografía y que me verificara si tenia o no un quiste en el ovario.
Y yo, estaba en lo cierto, y no me equivocaba, pues me dijo, que no tenia ningún quiste, ni en el ovario, ni en ningún sitio, pues lo único que tenía, eran cuatro ovulos ya madurados, en espera de ser fecundados.
Pero ya, al interrumpir el tratamiento, no daba tiempo de buscar otro médico, para que me realizara la fecundación.
Así, que le pedí al ginecólogo, que al menos me hiciera una foto de cada ovario, con la máquina, para tenerlo de prueba, por si pasaba algo, y que me hiciera un informe médico detallado, en el cual ponga, que estoy bien, y no tengo nada.
No puso ninguna pega, si nos que al contrario, me lo hizo en un momento.
A los pocos días de la interrupción del tratamiento, me vino la menstruación y con ella, no solo perdí los cuatro ovulos, si nos que también perdí todas mis esperanzas, ilusiones y sueño que habíamos puesto.
Había perdido, una oportunidad de lograr ser madre, y me sentía humillada, estafada y no podía concebir que me quisieran engañar, con algo tan delicado.
Teníamos claro, que si habíamos llegado hasta este punto, ya no podíamos parar y teníamos que intentarlo de nuevo, pero con otro médico, pues lo que no podíamos hacer, era hundirnos ni sentirnos derrotados.
Y así lo hicimos, buscamos otro médico, y cuando lo encontramos, fué, entrar en la consulta, y salir en un momento, pues nos dijo, que como yo era joven, iba a experimentar con migo algo nuevo.
¿El hecho de tener 23 años, quiere decir que no tengo sentimientos?, o es que por tener esa edad, no puedo tener el privilegio de ser madre.
No lo entendía, por muchas vueltas que le daba a este asunto, pues los médicos no me tomaban en serio, o no querían tomarme, pues me sentía ignorada.
Y para descansar un poco, nos pusimos en una lista de espera que duraba unos dos años, antes de que te llamaran, para empezar el tratamiento, pues había muchísima parejas por delante.
Y no discuto que hayan buenos médicos, pero con los que topamos nosotros, nos bajaron mucho la moral, y no sabíamos si confiar o no en ellos, y por eso, nos pusimos en esta lista, para ver si con el tiempo, nos podíamos olvidar de todo esto, durante un tiempo, para luego ir con el mismo entusiasmo que la primera vez, o al menos, intentarlo por ultima vez, pues sería eso o nada, pues ya habíamos perdido tres años con los médicos y estábamos un poco cansados de escuchar siempre lo mismo, siempre la misma historia sin final.
A raíz de todo esto, me volví una mujer insegura, desconfiada y pesimista, que todo lo veía mal, e iba de mal en peor con los nervios.
Pensaba, que todos estos años, habían sido en vano, y lo único que habíamos conseguido, era aumentar nuestra desesperación y un sin fin de lágrimas, y por lo demás, seguíamos como antes, sin nada, pues no habíamos avanzado, ni un solo paso, y seguíamos siendo, mi marido y yo, y una ilusión, cada vez mas apagada.
Un día, me puse a hablar con mi padre, el cual ante mi estado de nervios, me dijo, que lo que teníamos que hacer, era romper con todo, y pensar que si yo quería ser madre, habían muchos niños abandonados, esperando una oportunidad de ser adoptados.
Me dijo, que pensara en la adopción, y que hiciéramos lo que hiciéramos, tanto si teníamos un hijo biológico como adoptado, el lo quería de la misma manera, y solo quería vernos felices.
Y al acabar la conversación, me di cuenta de lo ciega que había estado durante todo este tiempo, y sinceramente, la posibilidad de la adopción, ni siquiera se nos pasó por la cabeza, pues solo veíamos lo que los médicos querían y lo que nos decían, que era eso o nada.
Y sin más explicación, llamé a la clínica, y borramos nuestro nombre de la lista de espera para la fecundación, y rompimos todo cuanto nos unía a ellos, tanto papeles, fechas, tiramos los medicamentos...
Ahora, todo esto que os he contado, forma parte de mi pasado, que en su día me dolió mucho, pero ahora esta todo olvidado.
Hicimos borrón y cuenta nueva, para meternos de lleno, en ese nuevo mundo tan desconocido para nosotros, y del que no sabíamos nada en absoluto, solo sabíamos que esta si era, nuestra ultima oportunidad, y si esta, también fallaba, ya no habría nada que hacer.
Así, que con cierto miedo, empezamos a informarnos y a que nos asesoraran un poco sabre este tema, el tema de la adopción.
Después de tantos años, parecía que el destino, jugaba de nuestro bando, de nuestro lado, y nos brindó una nueva oportunidad, la cual, no teníamos pensado dejar escapar, y sentíamos que tardásemos lo que tardásemos, al final lograríamos lo que tanto esperábamos, ser unos padres orgullosos, ser los mejores padres, con el mejor hijo de este mundo.
Y así fue como empezó nuestra nueva lucha, y decidimos adoptar un hijo.
Y como es lógico, tuvimos nuestra entrevista personal, con la asistenta social y más tarde con la psicóloga, para que nos valorara, y nos dieran la idoneidad.
No tardaron mucho, pues en solo cuatro meses, recibimos una carta, en la cual ponía, que eramos idóneos y habíamos conseguido el certificado de idoneidad, para adoptar a un menor extranjero.
Cuando tuve esa carta entre mis manos y la leí, me eche a llorar, pues por una sola vez, nos habían tomado en serio, y no se reían de nuestros sentimientos.
Después de mucho tiempo, volví a sonreír de alegría, pues el primer gran paso, ya lo acabábamos de dar y había sido todo un éxito.
Ese día, lo recuerdo todavía con una gran sonrisa, y lo celebramos, con los amigos, pues la familia la teníamos a muchos kilómetros de distancia, aunque por teléfono, todos nos dieron la enhorabuena.
En ese momento, buscamos una ecai, y nos decidimos por ANDAI, que es una asociación nacional de adopción internacional, y además, trabajaba con el País que nosotros habíamos decidido, para realizar la adopción.
Cuando empezamos con la adopción, yo tenía 23 años y mi marido 28, y esta vez , no había ningún problema con mi edad, pues al estar casada, y cumpliendo con la legislación española, bastaba con que uno de los dos, fuera mayor de 25 años, así, que por fin, estábamos tranquilos.
Algunos de vosotros, podréis pensar, que con esta edad, todavía no se tienen las cosas claras, pero desde aquí, os puedo decir, que es lo mejor que he hecho hasta el momento en toda mi vida, y no me arrepiento de ese paso, si nos que al contrario, estoy feliz y ojalá, lo hubiera hecho antes.
Desde un principio, tuvimos y contamos con el apoyo de toda la familia y la de los amigos, y aunque no lo parezca, ellos te hacen el camino mas fácil, pues siempre están hay para apoyarte y animarte.
Gracias o todos ellos, no llegué a hundirme del todo y supe salir de cualquier obstáculo.
En mayo, nos llamaron de ANDAI, para comunicarnos que tenían preparado el contrato de aceptación de condiciones y que cuando pudiéramos, nos pasáramos por allí, para leerlo y firmarlo, y si estábamos de acuerdo, empezar con todos los trámites legales.
Saltaba de alegria, al escuchar aquella maravillosa noticia.
Al dia siguiente, recibimos por correo, una carta de un hospital de valencia,(donde estabamos en lista de espera, para la fecundación) donde nos comunicaban que se habia adelantado un año antes nuestro proceso, y que acudieramos, para sacarnos muestras y empezar el tratamiento.
¡uf! Un escalofrio me recorrio el cuerpo.
Sabia con toda certeza, que si acudia a la cita, saldria bien, era como una corazonada, asi, que por eso, opte por no acudir, y llamar por telefono, para decir, que cancelaran nuestro proceso de fecundación in vitro.
A parte, que no deseaba acudir a ningun hospital y mucho menos, ver a ningun medico, deseaba con tanta fuerza empezar con la adopción, que todo me daba igual.
Asi, que segui lo que me dictaba el corazon, que era adoptar a un niño o niña, para que fuese nuestro niño, nuestro pequeñin.
Y el 21 de mayo, por la tarde, ya lo teníamos todo firmado y un papel en las manos, donde nos decían la documentación que debíamos preparar.
Los papeles que debíamos de reunir, eran las partidas de nacimiento, informe médico, fotografías nuestras...(todo lo mencionado anteriormente).
Y cuando todo estuvo listo, los remitimos a ANDAI, los cuales se encargaron de legalizar todos y cada uno de los papeles, traducirlos al idioma del País elegido, y enviarlo lo antes posible.
Los papeles se enviaron un 15 de julio del 1999, y el 2 de agosto, nos llamaron para comunicarnos que ya formábamos desde ese día, parte de la lista de espera de ese País, y ya lo único de debíamos hacer, era tener paciencia y esperar.
Desde que empezamos a arreglar los papeles, hasta formar parte de la lista de espera, habían pasado 7 meses, los cuales pasaron volando.
Por ese entonces, yo trabajaba en una residencia de ancianos y el tiempo pasaba deprisa, porque estaba muy entretenida y no tenía tiempo ni de pensar.
Pero en mayo del año siguiente, dejé el trabajo, pues me sentía muy cansada y no podía ni con mi cuerpo, y opté, por no firmar el contrato.
Y fué una mala decisión, que más tarde me di cuenta y me arrepentí, pues prácticamente, me pasaba el día sola en casa, esperando a que mi marido acabara de trabajar, y habían días, en los cuales parecía que el techo se me venía encima.
Desde ese día, empezaron mis cambios de humor y me pasaba todo el día pensando e imaginandome cosas.
Mis nervios se incrementaron, cuando pasó un año desde que los papeles estaban en su destino, y todavía no había ninguna clase de noticias para nosotros, ni para cuando se esperaba nuestra preasignación.
Y la verdad, es que a ANDAI, llegaban todos los meses muchas preasignaciones, pero ninguna era la nuestra, pues todavía nos habían dicho, que teníamos a muchas parejas por delante nuestra que levaban mas tiempo esperando que nosotros, y hasta que ellos no las tuvieran, nuestra preasignación no llegaría así que visto este panorama, decidimos en octubre irnos de vacaciones para ver a la familia y así tranquilizarnos un poco.
Y al menos, cambiar de ambiente, nos vendría muy bien a los dos, así nos relajaríamos un poco, y nos descargaríamos de tensiones.
De todos modos, ANDAI, tenía mi número del móvil, y si hubiera alguna novedad, nos llamarían, así, que nos fuimos tranquilos.
Nos lo pasamos muy bien, incluso nos enteramos,
que a unos amigos nuestros, Nuria y Enrique, le habían mandado su preasignación, así, que la noticia nos alegró mucho, pues estábamos ya en segundo lugar, para recibir la nuestra.
Por unos días y después del regreso de las vacaciones, estábamos bastante animados y con fuerzas para seguir hacia adelante, pues estábamos, muy cerca de nuestra meta.
Cuando llegó Noviembre del 2000, rezábamos por que llegaran a Aragón, dos preasignaciones, pues eso significaría, que una era para nosotros.
Ese mes, estábamos muy nerviosos, esperando haber que sucedía en el transcurso de los días.
Yo no me despegaba en todo el día del teléfono, por si sonaba y eran buenas noticias.
Pero los días pasaban y el teléfono no sonaba, lo cual me desesperaba todavía mas, el no saber que pasaba.
Al menos, Blanca, que es la trabajadora social de ANDAI Aragón, nos llamaba todas las semanas, para saber e interesarse como estábamos y como llevábamos la espera, y sobre todo, para animarnos un poco, y pedirnos que tuviéramos paciencia, que ya estábamos en la recta final para la preasignación.
Al principio, las llamadas de Blanca, eran todo un alivio para mi, pues con tan solo escuchar su voz, parecía que me tranquilizaba, y además, ella me ponía al día de como iba todo y eso, me ayudaba mucho psicológicamente.
Muchas de las veces en que me llamaba, tengo que reconocer que me enfadaba y mucho con ella, y le decía que ya estaba harta de que nunca me diera ninguna noticia para mi, y que queríamos ya nuestra preasignación.
Pero a la semana siguiente, volvía a llamarme, y yo ya a estas alturas, no tenía ni ganas de hablar, a pesar que me daba muchos ánimos y me decía que sabía por lo que estaba pasando, a lo cual le respondía, que ella no tenía ni idea.
Viendo que estábamos a últimos de Noviembre y todavía no teníamos noticias, opté por llamar a Juana, que es la directora de ANDAI, para que ella, me dijera que estaba pasando y si sabía alguna novedad para nosotros.
Cuando hablé con Juana, me dijo que había llegado una sola preasignación para Aragón, y como es lógico, era para la pareja que había por delante nuestra.
Así que le dije, que si ya eramos los primeros en Aragón, para Diciembre, tendríamos que tener nuestra preasignación.
Juana, se calló por unos instantes, y me dijo, que como las navidades estaban en medio, ella no creía posible que llegara nuestra fotografía de nuestro hijo/a, hasta enero y que tuviéramos paciencia.
También me estuvo comentando, que en cuanto los papeles llevan allí un año, ella personalmente se encargaba de mandar fax, al País, para que nos tuvieran en cuenta, y no se durmieran en los laureles.
Cuando acabamos de hablar, estaba peor que antes, pues todavía nos quedaban como mínimo, dos meses más de espera, para ver la carita de nuestro hijo.
A continuación, llamé a Blanca, para decirle lo que habíamos estado hablando Juana y yo, y en vista que la foto no llegaría hasta enero, veía un absurdo que me llamara todas las semanas, y quedamos, que a partir de enero, me volvería a llamar.
A mi marido y a mí, se nos notaban mucho los nervios, y por cualquier tontería acabábamos enfadados.
Me aterrorizaba la idea de que llegaran las navidades, pues para mí, este año, no tenían ningún sentido y no había nada que celebrar, y pensaba, que en algún sitio, mi hijo/a, estaba vivo, y lloraba por el, sin saber como era, ni quien era.
Lo peor de todo, era que ya le teníamos preparada su habitación, pues pensamos que eso nos alegraría, pero surgió el efecto contrario, pues yo no podía ni entrar a verla. Y cada vez que habría la puerta, se me cortaba la respiración, cuando veía su cama vacía, todo ordenado y sin un juguete en medio ni tirado por el suelo... todo estaba, como la última vez que la había visto.
Y a pesar de que sabíamos que pronto llegaría, ya iba a hacer cinco años desde que nos casamos y los mismos años, en la espera de ser padres, y ya no teníamos ni gota de paciencia.
Nuestro destino, o nuestra buena suerte, nos iba a sorprender, y nos daría el mejor regalo de este mundo.
El primeros de diciembre, le puse una vela a la virgen del Pilar, pidiendole, que hiciera mi sueño realidad para estas navidades.
Y como si de un milagro se tratara, el 21 de diciembre, sonó el teléfono, y era Juana la directora, la cual me dijo:
Esther, no te pongas nerviosa y quedate ya tranquila, pues vuestra preasignación, acaba de llegar.
Me quedé sin saber que decir y le di enseguida el teléfono a mi marido, pues yo me puse a llorar.
Mientras yo estaba sentada en el sofá, mi marido estaba a mi lado hablando por teléfono con Juana, y cada vez que escuchaba a mi marido hablar, me temblaba todo el cuerpo, ansiosa por saber lo que estaban hablando.
Por fin, me enteré, que era un niño, que se llamaba Sergio, tenía 8 meses y era un niño sano y guapísimo.
Una vez que nos tranquilizamos, llamamos corriendo a toda la familia, para darles la buena noticia.
Y juntos, brindamos todos, por nuestro hijo, sin saber todavía ni como era, pero lo que si era seguro, es que era nuestro.
El 28 de diciembre, nos llamaron desde el gobierno de aragón, para que nos pasáramos por allí, al día siguiente, para que viéramos el expediente del niño.
Esa noche, a penas pudimos dormir, pues sabíamos que en cuanto amaneciera, por fin veríamos la carita, aunque fuese por una fotografía, de nuestro hijo, y eso nos atacó a los nervios.
Por primera vez, pense que iba a ser madre, y de hecho, a pesar que todavía no lo habia visto, ni sabia como era, ni nada, ya era mio, y lo sentia como tal.
Por la mañana, nos levantamos a las 7.30, nos vestimos deprisa y corriendo, para desplazarnos hasta Teruel, donde habíamos quedado con la asistenta social y la psicóloga.
Al llegar, nos levaron a una habitación a parte, donde en una mesa, estaba el expediente completo de nuestro hijo, y yo temblando, le dije que por favor, antes de ver y leer el expediente, nos enseñara la fotografía del nene.
Se echaron a reír, y nos dijeron que la fotografía original, la tenía ANDAI, en Zaragoza, y que ellos solo, tenían una fotocopia en blanco y negro.
Así, que nos dieron la fotocopia, pero no vimos nada, pues estaba muy oscura y a penas distinguíamos al niño y mas más que la mirábamos, no veíamos su cara.
Y empezamos a leer su expediente, que por cierto era bastante completo.
En el ponía, que se llamaba Sergio Miguel, que tenía 8 meses, que pesaba 6.100 Kgr, y media 62 centímetros.
En estos momentos, se encontraba bien de salud, a
pesar de que con 27 días de vida, tubo dos neumonías agudas.
Al nacer, pesó 3 Kg, nació por Cesarea, y fué abandonado en la misma clínica.
Las pruebas de hepatitis, Sida... habían dado negativo, y todo era genial.
A demás, la madre biológica, antes de abandonarlo, había renunciado a el, diciendo que ni ahora ni en un futuro, quería hacerse cargo de el, lo cual, esto nos tranquizó bastante.
Cuando acabamos de leerlo todo, rebozábamos de alegría, y comunicamos que si que aceptábamos a ese niño, y que nos dieran lo necesario para firmarlo todo.
La asistenta, nos dijo, que no hacia falta que dijéramos que si, en ese mismo momento, y que si queríamos, podíamos pensarlo unos días, y luego volver.
A lo cual, le contestamos, que ya estaba todo decidido y claro, y no ibamos a pensarlo mas, pues ese era nuestro hijo, el que tanto habíamos esperado.
Y firmamos la aceptación del menor, en ese mismo momento, con el gobierno de aragón.
cuando estaba todo firmado, nos dieron el expediente del niño, y estrechandonos la mano, nos dieron la enhorabuena.
Y salimos corriendo, para coger el coche y
dirigirnos hasta Zaragoza, para recoger en ANDAI, la foto de nuestro hijo, y acabar de recopilar y firmar el resto de los papeles.
Cuando llegamos, Blanca nos estaba esperando, y en cuanto nos vio, nos dio en seguida la fotografía de nuestro Sergio.
Nos quedamos con la boca abierta en cuanto lo vimos, y las babas hasta se nos caían al ver su carita, su cuerpo...
Era el niño mas guapo que nunca habíamos visto, era perfecto, era nuestro primer hijo, y por fin, podíamos gritar a pleno pulmón, que ya eramos padres, aunque todavía no estuviese con nosotros.
En la fotografía, lo tenían sentado en un columpio, con la cabecita hacia un lado y una de sus manitas levantadas.
Los ojos los tenía muy abierto, pero estaba muy serio, y su mirada, era de tristeza, de miedo, por no entender esa situación y el porque estaba hay sentado.
Lo que si puedo decir, es que tan solo en unos segundos, Sergio nos cautivo el corazón y mezclábamos las risas con las lágrimas, los nervios y la calma y es una emoción difícil de explicar, pues en tus manos por fin tienes ese deseo de hacia muchos años, y es la primera vez, que ves su cara, y es un momento, inolvidable y muy, muy emocionante, pues el cuerpo te tiembla, y no puedes controlar los sentimientos, ni para de ver su fotografía.
Para acabar con los últimos papeles, volvimos a entregar un nuevo certificado médico, otro certificado de penales, fotocopias de los pasaportes, y un papel firmado ante notario, como cual mente, aceptábamos a ese menor .
Y con esto, prácticamente, el niño ya era nuestro y solo había que esperar a que saliera el juicio, en el cual, le pondrían nuestros apellidos, y que nos pusieran la fecha de la embajada, para poder ir a recogerlo.
Esta si, que era ya la ultima y deseada espera, pues el siguiente paso, era traerlo con nosotros a España.
Nos parecía mentira, cada vez que veíamos su foto, que fuese nuestro hijo, pues por lo que tanto habíamos luchado, lo teníamos en nuestras manos, y ya veíamos un poco de claridad.
El 30 de diciembre del 2000, nos fuimos de nuevo de vacaciones, para pasar el año nuevo con la familia.
Este viaje, lo pasamos hablando del niño, y de lo que diría la familia, cuando viera su carita.
Y como era de esperar, la familia dio botes de alegría, y entre lágrimas, nos dieron la enhorabuena, por ese niño tan precioso, que nos habían preasignado.
Cada vez que nos decían lo guapo que era, nos entraba una risa, y nos llenábamos de orgullo.
Al día siguiente, en la cena de año nuevo, estábamos con la familia, y en cima de la mesa, teníamos la foto de Sergio, la cual, yo no paraba de mirar.
Y cuando dieron las doce campanadas, y entramos en el año, 2001,no pude evitar llorar desesperadamente, y el corazón, parecía como si se me partiera en pedazos, solo de pensar, que nosotros estábamos todos reunidos, dando la bienvenida al nuevo año, y el, estaría en una cuna, despierto o dormido, podría estar llorando o tener hambre... lo pasé fatal, y aunque trataban de consolarme, no lo consiguieron y al poco tiempo, me acosté.
Fue muy duro, ver a todos allí y saber que tu hijo, está metido en un orfanato, el solo, y eso, duele mucho.
Al ir pasando los días, nos fuimos tranquilizando y poco a poco, fuimos de nuevo recuperando la calma.
Y cuando pasó los reyes, acabamos de realizar las ultimas cosas para Sergio.
Lo primero que le compramos, fué la cuna, pues no teníamos, al no esperarnos un niño tan pequeño, seguido de la silla de paseo, la del coche, ropa... aunque la mayoría de cosas, fueron regalos de los familiares.
Todo era maravilloso, y cada vez que le comprábamos algo, me animaba mucho, y era como un sueño, vernos haciendo los últimos preparativos.
El día 21 de enero del 2001 , nos comunicaron, que los papeles de aceptación, ya estaban en su destino.
Cuando se nos acabaron las vacaciones, volvimos de nuevo a Teruel, y lo primero que hicimos, fué redecorar la habitación de Sergio.
También sacamos, un negativo de la fotografía, para sacar copias para los amigos y la familia, y también, sacamos un primer plano de la foto, para verle mejor la cara, y cuando nos la dieron, vimos que era mucho más
El mes de febrero, también se nos fué muy deprisa, aunque yo, ya estaba empezando a angustiarme.
Y ya pensaba, en que podríamos ir a conocerlo, y pasar con el unos días.
Nosotros, desde un principio, dijimos, que cuando nos mandaran su preasignación, no iríamos a conocerle, que viajaríamos, cuando nos dijeran que lo podíamos traer a España, pero... yo cambié de opinión.
Una mañana, llamé por teléfono a Blanca y le comuniqué, que estaba hecha un lío, con lo de ir o no ir a verlo, y que si al menos, me dijeran como está, me conformaría y aguantaría hasta su recogida.
Me dijo, que eso era casi imposible de hacer, pues no suelen dar mas noticias, pero no obstante, en abril, cuando cumpliera un año, intentarían hacer todo lo posible, por saber como estaba de salud, y si evolucionaba bien.
Pero me recalcó, que iban a intentarlo, aunque no me aseguraba, que recibieran contestación.
Eso, me dejó intranquila, pues necesitaba saber, como estaba, o que nos comunicaran algo sobre el, pues estábamos nerviosos.
Así, que cogí un folio en blanco, lo dividí en dos partes, y en una puse el lado bueno de ir a conocerlo, y en el otro el lado malo.
Cuando acabé, lo leí, y si ibamos, lo veríamos, estaríamos con el, preguntaríamos como va evolucionando, que nos hablaran de su vida...
Y si no ibamos, no sabríamos nada de el en absoluto, ni tendríamos a lo mejor ninguna noticia, ni buena ni mala.
También pensé, que si decidíamos ir, antes tendríamos que mentalizarnos, de que el niño, no volvería con nosotros, y la vuelta se nos haría muy cuesta arriba.
Con tras más vueltas le dábamos a este tema, mas liados estábamos, y ya no sabíamos ni que era lo mejor, ni lo correcto.
Y una tarde, mi marido y yo, nos sentamos a hablar y a atar todos los cabos sueltos que nos quedaban, y después de un buen rato, llegamos a la conclusión, de que si volaríamos a conocerlo en abril, y así, nos quedaríamos mas tranquilos si lo viéramos, y celebraríamos junto co el, su primer cumpleaños, a pesar, de que a la vuelta, estaríamos peor, de lo que ya estábamos, pero no nos importó, y no le dimos mas vueltas a este asunto, pues ya, estaba todo decidido.
Al día siguiente, llamé por teléfono a Blanca, para comunicarle que después de hablarlo, habíamos tomado la decisión de conocer a nuestro hijo, y que nos preparara el viaje.
Ella, se puso muy contenta con esta noticia, y nos dijo, que habíamos tomado una buena decisión.
Llamamos a una agencia de viaje, para que nos arreglara el billete de avión, y la reserva del hotel, del 18 al 23 de abril.
Dio la casualidad, que el director de la agencia, había recogido a su hija unos meses antes del mismo País, así, que entablamos una conversación, en la cual me daba muchos consejos.
Ya lo teníamos todo preparado y la cuenta atrás, había empezado, pues en tan solo un mes y medio, lo conoceríamos.
Le compramos algo de ropa para llevarle, sonajeros, juguetes, pañales, champús... y todo lo que pensamos que le pudiera hacer falta allí.
También, llamé a Juana, la director de ANDAI, pues nos habían comentado, que en los orfanatos, habían un horario para las visitas, y queríamos que se informara, de cuanto tiempo pasaríamos con el cada día, y sobre todo, si en fin de semana, podríamos verlo.
Nos dijo, que no nos preocupáramos, y que lo dejáramos todo en sus manos, pero lo que si nos pidió, que viéramos lo que viéramos en el orfanato, no habriéramos la boca para nada, ni protestáramos, para que luego, no la pagaran con Sergio, a nuestro regreso,
y no hubiera problemas.
Unos días antes de coger el avión, le dí un beso a la
fotografía, y pensé que en pocos días se lo daría a el, y es
curioso, que cada vez que lo miraba, le sacaba un parecido nuevo con nosotros, pues los rasgos de su cara, nos daban un aire a nosotros incluso, se parecía a mi mucho, cuando era pequeña, aunque la familia opinaba, que se parecía a mi marido.
Aunque nosotros, pensamos que el aspecto físico, era lo de menos, nos hacía mucha gracia, que se nos pareciera tanto.
Y sin darnos cuenta, estábamos ya, metido en el avión, rumbo a un País desconocido por nosotros, para ver a nuestro hijo.
Llegamos a nuestro destino, a las 8.30 de la tarde, y al día siguiente, nos recogerían en el hotel, para llevarnos al pueblo donde estaba Sergio.
Esa noche, no dormimos casi nada, pensando, que al día siguiente, lo veríamos.
A las 10 de la mañana, nos recogieron, delante de la puerta del hotel, para trasladarnos a otro pueblo.
El camino, se nos hizo eterno, y no parábamos de preguntar, que a que hora llegaríamos y cuanto faltaba.
Por fin, el coche paró, y eso significaba, que habíamos llegado al orfanato, y entonces, fué cuando las manos me sudaron y me entraron los nervios.
Recuerdo, que cuando llegamos al orfanato, abrimos una verja de metal, y andamos por un jardín, hasta llegar al orfanato, que a simple vista, parecía muy bonito por fuera, y pensamos, que por dentro sería igual.
A nosotros, nos acompañaba ese día, un traductor, y dos asistentas sociales, para que no hubieran problemas.
Llegamos a la altura de una puerta, y la abrimos, y acto seguido, subimos por unas escaleras, donde al final, se veía una puerta.
Al cruzar esa puerta, entramos en una habitación, donde lo primero que nos llamó la atención, era el olor a podrido que había en ella, y al mirar a nuestro alrededor, nos dimos cuenta, que habían muchísimas cunas con niños dentro, todos mirándonos mientras pasábamos por su lado, y todos muy delgados.
La habitación continua, era una especie de sala de espera, y la siguiente habitación, otras muchas cunas, con mas niños dentro.
Nos quedamos parados, detrás de esta última puerta, mirando boquiabiertos a los niños, que algunos lloraban, otros dormían... parecía un mal sueño.
Dentro de esa habitación, y frente a nosotros, había una cuidadora, con una niña en brazos muy delgada, a nuestra derecha, otra cuidadora, mirando a los niños que estaban metidos en las cunas, y otra tercera cuidadora, que estaba al final de la habitación, sacando a un niño de la cuna.
Mi marido y yo, desde lejos, miramos a ese niño, pero no reconocimos que era Sergio, pues estaba muy cambiado, y hasta que la cuidadora no me lo puso entre mis manos, no supe que era mi hijo.
Cuando lo tuve entre mis brazos, parecía como si el tiempo se hubiera detenido, y lo apreté con fuerza sobre mi pecho.
Luego, se lo pasé a mi marido, que estaba ya ansioso por besarlo, y los tres, salimos de la habitación, y fuimos a la sala de espera.
Cuando lo vimos por primera vez, llevaba un gorro de lana blanco en la cabeza, un jersey gordo también blanco, y un mono blanco con lunares azules.
Y así era, como todos los niños iban vestidos, pues digamos, que ese era el uniforme de verano, dentro del orfanato.
Mi marido, se sentó en un banco con Sergio, y yo me puse delante de los dos en cuclillas, y entre lágrimas no podía para de repetir, !que guapo es mi niño!, !hola Sergio, hola guapo!.
Aunque nos parecía mentira, era verdad que estábamos allí, mirandole, tocandole...y sabíamos que todo iba a ser perfecto y que todo saldría bien.
y sin caer en ello, ese día, también empezaba la cuenta atrás, para la dura despedida, dentro de 4 días.
Cuando le quitamos a Sergio el gorro, nos dimos
cuenta, que tenía toda la cabeza llena de pupas picaduras de garrapatas, de sudar y de la calor que le producía, y le pedí por favor, a una de las cuidadoras, que no se lo pusieran mas, para que se le curaran las heridas.
También, tenía un resfriado muy grande, que le copia todo el pecho, y le costaba respirar, a causa de la mucosidad, y conseguí, que viniera un médico, y lo pinchara, contra el resfriado.
El culito, lo tenía todo rojo y lleno de ampollas, y compramos una crema para que cuando no estuviéramos ellos se la siguieran echando.
La cara, la tenia muy sucia, y estaba, todo lleno de
mocos secos, tanto la nariz, pómulos, y hasta el alrededor de la boca.
Por lo demás, el niño estaba bien, pues en estos cuatro meses, había cogido cerca de dos kilos, y había crecido 8 centímetros.
Al menos, sabíamos, que lo estaban alimentando dentro de lo que cabe, bien, pues al menos, había cogido peso y había crecido.
También, nos dimos cuenta, que era un niño, que estaba falto de cariño por completo, y cuando lo abrazábamos, incluso sonreía.
Era muy atento, pues cuando le hablábamos, se nos quedaba mirando muy serio, para ver si entendía algo.
Se puso muy contento, cuando le dimos los
juguetes, y estaba como loco, zamarreando los sonajeros.
Ya tenía un año, y no sabía andar, ni mantenerse sentado en el suelo, pues de las cunas, no los sacaban.
Cuando acercábamos nuestra mano a su cara, para acariciarle, cerraba los ojos y se echaba hacia atrás, pues se creía, que le ibamos a pegar, y entonces, le cambie la ropa, por si tenia en su cuerpo, algún signo de malos tratos, pero no le vi nada.
Un día, lo fuí a sacar de la cuna, y me hizo lo mismo, pues al notar una mano en cima, se hecho a temblar y se retorció en la cuna, y hasta que no le dije, !Sergio, soy mama!, no miró hacia arriba, y suspiró de alivio.
Ante estas reacciones, sabíamos que al niño le estaban haciendo algo, y que le podían incluso estar pegando, pero al no tener marcas, no tuvimos mas remedio que callarnos.
Y no solo Sergio lo hacía, si nos, que el resto de los menores, en cuanto veían una mano acercarse hasta ellos, temblaban y retrocedían.
Esa situación, era muy difícil de pasarla por alto, al igual, que ver a esos pequeños, bañados en su propio orín y heces, era espantoso, y el olor, que soportábamos día a día.
Los días fueron pasando, y llegó el día de la despedida, el día que no queríamos que llegara, estaba
allí.
Así, que con todo el dolor de nuestro corazón, lo abrazamos con fuerza y lo besamos, prometiendole, que pronto volveríamos a por el.
Lo peor, llegó cuando la hora se nos hecho en cima, y tuve que darle a mi hijo a una de las cuidadoras.
Sergio, me miró, y cuando le dije adiós con la mano, se puso a llorar y me echaba las manos para que lo cogiera, y viendo que nos ibamos, lloraba con mas fuerza cada vez, mientras nosotros doblábamos la esquina.
Esto, nos hizo las cosas mas difíciles de lo que ya teníamos, pues sus lagrimas, eran nuestras lágrimas.
Y así, nos volvimos a España, con las manos vacías y la cabeza agachada.
De Sergio, nos trajimos muchos y buenos recuerdos, pues era como si nos conoceríamos de siempre, y no lloro en ningún momento, mientras estaba con nosotros.
También, nos quedaba y nos consolaban , las fotos que le hicimos en el orfanato, y una cinta que grabamos como recuerdo.
Las primeras semanas, fueron horribles, y no podíamos quitarnos de la cabeza al niño, pues en todo momento, lo teníamos presente.
Parece increíble, que solo lo habíamos visto 4 días, y ya no podíamos vivir sin el, y sentíamos cosas, que antes no lo hacíamos, sobre todo, el instinto maternal y paternal. Es increíble, lo que hace el roce.
El día 1 de mayo, nos llamaron de ANDAI, para que volviéramos a mandar el certificado de penales, pues estaban preparando ya el juicio de Sergio.
Esto nos animó mucho, y nos pusimos muy contentos, pues ya estábamos muy cerca de recogerlo.
Y mandamos al día siguiente el papel, para que todo fuese rápido.
El día 22 de mayo, nos volvieron a llamar, para decirnos que habían recibido un fax , en el que ponía, que el día 7 de mayo, se había realizado el juicio.
Podréis imaginar, que esta noticia me dejó helada, y me puse a gritar y dar saltos de alegría, sobre todo porque en un mes, mas o menos, estaría por fin con nosotros, como mucho, 5 semanas era lo que nos separaba de nuestra vida juntos, de formar nuestra propia familia.
Solo nos quedaba esperar, a que la sentencia fuera firme, y la embajada nos pusiera la fecha de recogida.
Al mes de haberse celebrado el juicio, llamé a Blanca, para ver si ya se sabía algo, y me dijo, que todavía no habían comunicado nada, pero que las buenas noticias, no tardarían mucho en llegar.
Y como ya lo teníamos casi en cima, le compramos ropa de verano, papillas, leche, pañales... y solo nos quedaba, hacer las maletas.
Pero los días pasaban, y no habían noticias, y empezamos a preocuparnos, pues habían pasado ya, 43 días desde que se celebró el juicio, y no teníamos ninguna noticia, y a estas alturas, ya deberíamos de saber algo, y si no teníamos noticias, es que habría algún problema.
Me entro pánico, cuando pensé, que igual lo habrían reclamado, su familia biológica, o algo malo, le sucedía a Sergio y no nos lo querían decir.
Y muerta de miedo, llamé a Juana por teléfono, y le dije, que por favor, se informara de lo que pasaba, pues no lo veíamos normal, esta tardanza.
La directora, me dijo, que ella también veía raro el no saber nada, y me dijo que no me preocupara, que iba a llamar por teléfono, y con lo que sea, me llamaría.
Y esa misma tarde, sonó el teléfono, y era Blanca la que me llamaba, para darme la noticia.
Me dijo, que me tranquilizara, pues tenía noticias,
pero no eran muy agradables.
Me puse a temblar, y le dije que me dijera rápido, que pasaba.
Me dijo, que cuando mandaron el fax, desde el País de Sergio, se confundieron en las fechas, y en vez de poner, que el juicio se celebraría el 7 de junio, pusieron, que el juicio se celebró el 7 de mayo.
Y me explicó, que de hay venía este supuesto retraso.
Por un lado, me alegre de las noticias, pues Sergio estaba bien, pero por otro, me hundí, pues tenían que pasar, otras 7 semanas, para ir a por el.
Ya que casi lo teníamos en nuestras manos, tuvimos sin mas remedio, que volver a contar los días en el calendario. Mas tarde, hable con la directora, y pidió disculpas, por este mal entendido.
A lo cual, yo le dije, que la culpa, no era suya, ni de ningún miembro de ANDAI, si nos, de la persona encargada de mandar los fax.
Luego, me enteré, que Juana, se había enfadado mucho, con esa mujer, y le dijo, que estuviera más pendiente de lo que hacía, pues con esos fallos, lo único que nos hacía daño, era a los padres que esperábamos.
al menos, la directora, pudo conseguir que me dieran noticias sobre Sergio y su estado de salud, lo cual nos alegró saber, que estaba bien e iba evolucionando.
Sin esperarnolo, me llamó Blanca, muy contenta,
para decirme, que en 17 días, tendríamos la sentencia firme, y en cuanto Sergio, tuviera todos los papeles arreglados, heríamos a buscarle.
Esta vez, era todo correcto, y no habían fallos, así, que de nuevo, volvimos a pensar, que esta vez, si estábamos cerca.
Y de una semana a otra, dimos un paso de gigante y volvimos a respirar de alivio y tranquilidad.
Mientras contábamos los 17 días, yo por mi cuenta, mandé un fax a ese País, en el cual, ponía que por favor, nos dijeran algo, o para cuando podríamos recoger a Sergio, pues después del fallo que habéis cometido con nosotros, estamos en un momento muy difícil y delicado y agradeceríamos, cualquier noticia.
Y a los dos días, recibimos contestación, que nos decían, que una vez que la sentencia fuera firme, en 15 días lo tendrían todo preparado.
Y no se equivocaron, pues en 15 días, nos llamaron desde ANDAI, y nos dijeron, que ya podíamos preparar las maletas, pues el 30 de julio, teníamos que recoger a nuestro hijo Sergio.
No nos lo podíamos creer, pues era una noticia estupenda, la mejor noticia y mi marido, fue el que estuvo hablando con Raquel , pues a mi ya me habían entrado los nervios.
Cuando acabaron de hablar, mi marido me dijo, que llamara sin perder tiempo a la agencia de viajes, para hacer la reserva.
Con los nervios, no me acordaba, que día lo recogíamos, y mi marido tampoco, y tuvimos que volver a llamar, esta vez, mas tranquilos, para que nos volvieran a decir, el día de la recogida.
Esa semana, se nos hizo muy larga y parecía no acabar nunca.
Pero el gran día por fin llegó y estábamos en el
hotel, nerviosos por que amaneciera, para ir en busca de nuestro hijo.
Yo me levante a las 5 de la mañana, pues no podía dormir mas, y preparé un bolso con la ropa de Sergio, un pañal, las toallas... y lo justo para asearlo y prepararlo, para que estuviera bien guapo.
A las 8 de la mañana, estaba el coche en la puerta, y nos montamos de un bote, para no perder tiempo.
Los cristales de atrás, eran negros, para que nadie viera, quien estaba dentro.
antes de nada, tuvimos que parar en otro pueblo, que nos venía de camino, para recoger el pasaporte de Sergio.
Cuando estábamos casi llegando, el coche donde ibamos, empezó a echar humo, y es que se había quedado sin agua.
Estábamos muy nerviosos pues nos creíamos, que ya no lo podríamos recoger.
Pero en un momento, estuvo todo arreglado, y continuamos nuestra marcha.
Cuando llegamos al pueblo, volvimos a parar, esta vez, para ver a la directora del orfanato, para que nos firmara un papel, para que nos dejaran sacar a Sergio.
Y la próxima vez que paramos, lo hicimos delante del orfanato, y suspiré de alivio, pues no me creía, que estuviéramos allí.
De nuevo, volvimos a entrar por el jardín y a subir las escaleras, pero al llegar a la puerta, de nuevo nos sorprendimos.
Por lo que se ve, a la directora no le dio tiempo a avisar que llegábamos, y tenían a todos los niños tirados y revueltos en el suelo.
Cuando nos vieron entrar, las cuidadoras se quedaron blancas, y entre todos los niños, empezaron a buscar a Sergio.
Nosotros, estábamos de pie, con la boca abierta, sin creernos todavía, lo que veíamos, pues era algo increíble.
Al mirar hacia la izquierda, vimos que sacaban a Sergio, de entre los pequeños, y corrí a abrazarlo.
Cuando Sergio se dio cuenta que era yo, se me abrazó con fuerza a mi cuello, para que no me fuera.
Tuvo la misma reacción, cuando vio a mi marido.
Ya estábamos con el, y no nos lo creíamos, pues en ese momento, estábamos muy nerviosos.
Saqué la ropa, y una de las cuidadoras, vestía a Sergio, mientras yo acariciaba y besaba al resto de los niños.
Recuerdo, que le lleve un peto americano azul y una camisa roja. Estaba guapísimo.
Al girarme, vi a María, una niña que conocimos en
abril, y me alegró verla, incluso la cogí en brazos y me la comía a besos.
Cuando Sergio, estaba vestido, lo cogió mi marido
en brazos y nos fuimos, pero cuando estábamos saliendo por la puerta, María se puso a llorar desesperadamente y a echarme los brazos, para que me la llevara a ella también.
Esto, me rompió el corazón, pues no podíamos hacer nada en absoluto en esos momentos por ella, y así se quedó, llorando, y así es como yo la recuerdo.
y fuimos bajando por las escaleras, junto a Sergio, mientras, se seguían escuchando los gritos y lloros.
De camino al hotel, nos dimos cuenta, de que Sergio, tenía el brazo derecho, lleno de moretones.
Le enseñé un biberón, por si tenía hambre, y cuando lo vio, te tiró hacia el desesperado, y se lo tomó todo.
Era increíble verle comer, pues apenas respiraba, solo tragaba, con ansia, por si se lo quitábamos.
En sus ojos, se le apreciaba el cansancio, sobre todo por sus ojeras moradas, que formaban una pequeña bolsa, debajo de tus preciosos y expresivos ojos.
Tus ojeras, nos decían sin duda alguna, que desde que naciste, probablemente no habrías dormido ni una sola noche bien, pues día y noche, tanto tu, como los demás pequeños, no parabais de llorar, y lo se, porque estuvimos allí, en abril contigo.
Así, que después de 16 meses, por fin esta noche, dormirías a pierna suelta, sin ruidos, y sin que nadie te
despertara con sus llantos.
Y por la mañana, cuando abras tus ojos, los veremos mas descansados, y veras, que seguimos allí, que seguimos a tu lado.
Ya en el hotel, le quitamos la ropa para bañarlo, y vimos, que el sobaco izquierdo, lo llevaba, todo escocido, y el culito lo mismo.
La hora del baño, fué horrible, pues en cuanto tocó con sus pies el agua, empezó a chillar y a llorar con mucho genio, así, que el baño no llegó, ni al minuto de tiempo, pues creímos, que le entraría algo, si no lo sacábamos pronto del agua.
Cuando lo bajamos a la calle, que era por cierto, su primera vez que la veía, fué todo el camino con la boca abierta, pues todo era nuevo para el.
Si pasaba un coche, lo seguía con la vista, a cada ruido, se giraba, miraba a todas las personas que pasaban por su lado, pues no se creería, lo que estaba viendo.
No quería beber agua, y asta que conseguimos que bebiera, pasó muchas semanas.
¿que pensarías en esos momentos?. Creo, que estabas confundido, pues de estar encerrado horas atrás, a estar con tus papas y viendo el mundo, para ti tuvo que ser increíble y alucinante, pues para nosotros lo era, contra mas, para ti, que nunca habías visto nada de aquello, nada de este mundo.
Esa fue la primera vez que paseamos juntos, como una familia, y fue algo único que siempre conservare con amor e ilusión.
Al día siguiente, yo me quede contigo en el hotel, mientras que papa, iba al consulado Español para recoger tu pasaporte, el cual te acreditaba de nacionalidad Española.
También recogía la sentencia firme y tu partida de nacimiento, el la cual, se habían suprimido los nombres de tus padres biológicos, para poner nuestros nombres.
Y por último un papel que debíamos entregar en el aeropuerto, para que pudieras pasar la frontera.
Al día siguiente, que era miércoles, cogíamos el avión camino de España, a las 6 de la mañana.
El vuelo no era directo y teníamos que hacer escala, lo cual era mas difícil, pues te teníamos que llevar en brazos y arrastras de las maletas.
El viaje de avión lo pasaste mal, pues no querías estar sentado, a pesar de que te llebavamos en brazos, pues tu lo que querías era que te cogiéramos de pie.
Después de un retraso con el avión, por fin a las 5 de la tarde, cruzábamos el aeropuerto contigo en brazos, camino de ir a casa, a tu casa.
Al llegar, no sabias que mirar, sobre todo cuando viste los juguetes que tenias, pues no sabias cual coger para jugar.
Fueron unos días muy especiales, los cuales te fuiste familiarizando con todo, sobre todo, con la familia, la cual te recibieron con los brazos de par en par, para abrazarte y mimarte.
Te bautizamos un 4 de agosto a las 6 de la tarde, y tu ibas con un mono azul bombacho lleno de encajes y bordados. Un traje precioso, para un niño divino.
Y cuando te echaron el agua en la cabeza, empezaste a llorar muy desesperado, mientras la familia sonreía al verte.
Te compramos un libro, para guardar tus recuerdos, en el cual ponemos fotos tuyas, ponemos todo lo que vas haciendo... y lo guardamos como un gran tesoro, para que cuando llegue su día, entregartelo.
Te llevamos a un pediatra, para que te hiciera una revisión, para ver como estabas.
Los resultados fueron, que estabas bien de todo, excepto en los huesos, que tenías raquitismo.
Así, que te mandaron dos clases de vitaminas distintas, para que te curaras.
Y también, te pusieron al día con los pinchazos, pues te faltaban por poner muchos.
El día 1 de octubre, te pusiste en pie por primera vez y andaste, y desde entonces no has parado todavía.
Cuando llego la hora de tu seguimiento, todo fue genial, pues te vieron que eras un niño sano y feliz y estabas adaptado. Así que mandaron un informe favorable al País donde naciste.
Ahora, tienes 18 meses, y pienso, que cuando sea tu cumpleaños, o las navidades... sera la primera vez que lo celebres, y cuando lleguen los reyes magos, vendrán cargados de juguetes y sorpresas para ti.
Después de cerca de un mes y medio, no lloraba cuando lo bañábamos, incluso le poníamos muñecos de goma dentro, y juega con ellos y se ríe.
Cuando nos lo dieron, no se mantenía en pie, y ya esta corriendo, no sabía jugar ,ni respondía a su nombre, y no hacía nada de nada, pues no lo habían motivado en absoluto.
Se adaptó en un momento , y por eso, no tuvimos problemas, y sigue siendo un niño maravilloso, y muy cariños.
Hoy, somos una familia feliz, y ya hemos olvidado todo lo que sufrimos, y todas las lagrimas que dejamos en el camino.
Bueno, todo no lo hemos olvidado, pues todavía,yo sigo recordando, a todos los niños y niñas que vi en el orfanato, y me acuerdo de todas sus caritas, además, los tengo a todos grabados por vídeo, y da pena verlos, por eso, nunca podré olvidarlos, y espero, que todos y cada uno de ellos, consigan pronto una familia que les quiera y les de todo el cariño de este mundo, pues un niño, se lo merece todo, y estos niños, los niños de orfanato, no tienen nada, y si no se les ayuda, morirán de hambre y de pena.
Por otro lado, quiero comentar, que las navidades fueron y estuvieron llenas de ilusiones y sueños contigo, pues ya te teníamos con nosotros, así, que podemos decir, que fueron nuestras primeras navidades juntos.
Y como es lógico, papa Noel, se acordó de ti este año, y te trajeron juguetes, los cuales te hicieron mucha ilusión.
Cuando dieron las doce campanadas el día 31, yo ya no lloraba como el año anterior, pues te abrazaba con fuerza contra mi pecho, para que el nuevo año, nos fuera todo bien.
El día 5 de enero del 2002, te llevamos a conocer a los tres reyes magos, y tu... te quedaste alucinando cuando los viste, con la boca abierta, pero no te dio miedo, pues te cogieron los tres en brazos, mientras yo te echaba fotos y papa te grababa por video, para guardarlo como recuerdo.
Por la noche, pusimos en el sofá, todos los juguetes que te habíamos comprado, para tus primeros reyes magos.
Creo que había de todo un poco: pianos, coches, guitarra, mesa actividades, sonajeros, puzzles... un sin fin de cosas, que ibamos poniendo, y pensando en como reaccionarias cuando te levantaras.
Y por la mañana, te llamamos, y te dijimos...Sergio, mira, !an venido los reyes!
Tu corriste al comedor de mi mano, y cuando viste todos los juguetes, no sabias a por cual ir, y te quedaste parado en la puerta del comedor, mientras te ibamos acercando los juguetes.
Todo fue nuestra primera vez, y aunque tu no te acuerdes de esto, lo tenemos todo grabado, para ti.
Ya sabes decir mama, papa, tato (guapo), do (dos),egi (Sergio), y mas palabras sueltas.
As progresado muchísimo en todo y parece increíble y todavía, parece que estamos en un sueño.
Cuando te vemos, pensamos en que te hace falta una hermanita con la cual puedas jugar y así agrandar la familia.
buenas noticias, o eso es lo que esperamos, pero hasta entonces, tenemos que volver a esperar, como lo hicimos en su día con nuestro hijo Sergio.
Hemos pensado en realizar una segunda adopción.
Ya hemos solicitado el certificado de idoneidad y hemos rellenado el formulario y lo hemos mandado.
Hemos recibido una carta del colegio de psicologos. En esta carta, ponia lo siguiente:
En relacion con su solicitud de peritacion del tip-ai, les comunicamos que les ha sido asignado un psicologo/a.
En breve plazo un miembro del equipo de intervencion se pondran en contacto telefonico con ustedes.
Por otra parte, les informamos que previamente al estudio deveran ingresar en la entidad bancaria que les indicamos abajo, la provision de fondos correspondientes. Les rogamos nos remitan una copia de la transferencia o ingreso a nuestras oficinas y se queden el original como comprovante de pago.
Honorarios profesionales: 426,06 e
Tasa de gestion: 33,02 e
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Total a ingresar: 459,08 e
Ahora, estamos a la espera de las entrevistas.
De nuevo y por segunda vez, volvemos a empezar con una nueva adopcion, que conllevan, nuevas experiencias, emociones, y el gran reencuentro con nuestros futuros hijos/as.
Cuando los tenga en mis brazos, os contare como nos fue.
Lo importante, es que ya estamos en marcha, y ya estamos ansiosos por cruzar de nuevo la meta.
cuando teniamos toda la documentación legalizada y casi traducida, no me vino ese mes la regla.
Pense que serian los nervios, y nada mas.
Pero como pasaron los meses y seguia sin venirme, fuimos al ginecologo, a ver que pasaba.
Le comente el caso, y me hizo una ecografia, la cual nos confirmo que estaba embarazada.
Yo me heche a llorar y le decia al medico, que era imposible, que no podiamos tener hijos biologicos, y que por favor mirara bien la ecografia, pues eso que nos decia era un imposible.
Pase mucho miedo, pues crei que tenia algo malo, e iba a morirme.
Pero el medico se reia, y nos dijo ¡escucha¡ y sono el latido de su corazon.
No me lo creia todavía, pues era algo que no tenia asimilado, pero estaba mas tranquila y contenta.
Estaba de casi 3 meses.
De momento, yo no queria decir nada a la asistenta social y opte por callarme.
La documentación, la teniamos ya toda legalizada, traducida... solo quedaba enviarla a los servicios sociales, y que estos le dieran el visto bueno y mandarlos a filipinas, que es el pais que habiamos elegido.
Ya estaba embarazada de 5 meses, y nos habian dicho que era una niña.
Cuando llame a la asistenta, y le dije que tenia todo preparado para enviárselos, me dijo, que tenia que acudir alli, para firmar unos papeles.
Puse la escusa de que estabamos de vacaciones, pues no queria que supieran que estaba embarazada, queria seguir adelante con todo, pues me veia con ganas.
Después de esquibar mucho a la asistenta, de dejarla plantada y no acudir, opte por contarle lo que pasaba.
Su respuesta... que el proceso de adopción se paraba, al menos hasta que la niña tuviera un año.
En esos momentos me hundi y fueron unos dias malos para mi.
Tubimos que remitir una carta detallada con todo, firmarla y remitirsela a los servicios sociales, para que nos pararan el proceso.
No sabeis cuanto me costo dar este paso, pero no tubimos mas remedio que darlo.
Fueron pasando los meses y el 25 de marzo, nacio carmen.
Es una niña preciosa y encantadora.
Sergio esta como loco con su hermanita, y se lo pasan muy bien juntos.
Sergio le canta, le habla, le cuenta cosas... se llevan muy bien.
La verdad es que estamos muy contentos con los dos.
La vida nos ha cambiado mucho desde entonces, pues dos hijos... me agotan mucho y por las noches cuando duermen, me tiro en la cama sin poder moverme.
Pero la alegria de tenerlos, es tan grande, que saco fuerzas a veces de donde ya no las hay.
Pero sabemos, que queremos mas hijos, asi, que espero que pase un poco mas de tiempo, para aumentar nuestra familia.
Hasta entonces, solo hay que esperar un poco mas.